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  • gabrielmysler

Cuando el conocimiento tiene fecha de vencimiento

“No te des por vencido, ni aun vencido” decía por lo bajo un almacenero pícaro mientras borraba la fecha de vencimiento de un yogur y lo devolvía a la heladera…


Esta historia nos sigue pareciendo cómica, pero ahora está sucediendo con algo que hasta hace poco parecía no tener vencimiento: el conocimiento.

Mucho se habla de la obsolescencia tecnológica. Mucho se discute la necesidad de revisar los modelos de negocio en función de los nuevos paradigmas. Muy poco se está hablando de la fecha de caducidad del conocimiento. Es necesario comenzar a debatir la obsolescencia del conocimiento. Cada vez el conocimiento de deprecia más rápido. El conocimiento, no solo el yogur, tiene vencimiento.


Hace muchos años que se habla de la educación continua. Siempre se pensó en la acumulación de conocimiento, como capas sucesivas. Hoy, con un criterio puramente economicista, podríamos pensar que el conocimiento de devalúa muy rápido. Aprender a aprender y a desaprender, se vuelve cada día mas importante. No intentar sostener la duración del conocimiento “borrando” su fecha. Puede que no lo diga el envase, puede que no lo sepa quién lo compra, pero el producto, el conocimiento, está vencido y o bien no sirve o, peor aún, puede hacernos muy mal.

Las habilidades y los conocimientos son como las apps del celular, hay que actualizarlos con frecuencia. Los usamos hasta que los reemplazamos por otros que lo hacen mejor, hacen otras cosas o lo hacen más fácil y divertido.


Es importante diferenciar dentro de lo que llamamos conocimiento las metodologías, las herramientas, los paradigmas y los datos. Cada vez más, los datos están disponibles y actualizándose permanentemente y no es necesario memorizarlos en detalle. Los paradigmas están en cambio. Las herramientas evolucionan…

También es importante diferenciar tareas de trabajos. Muchas tareas dentro de un trabajo van a desaparecer o modificarse. La automatización, la robótica y la IA complementarán y reemplazarán tareas, cambiando el alcance de los trabajos. El 15% de los trabajos podrán desaparecer, un 15% de trabajos será nuevos y el 70·% se transformará por la tecnología reemplazando tareas y potenciando la eficiencia.


Si antes adquiríamos el 80% de nuestro conocimiento en el 20% inicial de nuestras vidas, ahora deberemos pasar el 80% de nuestra vida adquiriendo y descartando conocimiento.

Potenciar la capacidad humana de desaprender y volver a aprender nuevamente y poner el acento en la creatividad, la inventiva y la empatía, es el desafío de esta nueva revolución en la que el foco no está ni en el producto ni en el servicio: está en la experiencia.

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